jueves, 24 de mayo de 2007

LA TELEBASURA


Mucho se habla acerca de la calidad de la televisión: que es mala, que aquí, que allá. Estoy totalmente de acuerdo con esos comentarios. Lo que sucede hoy, al menos en nuestras pantallas es la sobre explotación de tan sólo una de las funciones del los medios de comunicación, entretener. Pareciera que nuestras vidas fuesen aburridas ya que la televisión se encarga de hacernos reír. Absurdo me parece.
La cabida que se le da a la farándula específicamente es repudiable, está en todos los medios y no tan solo el audiovisual, es un mal que nos tiene poseídos.
No creo que un gran aporte sea saber con quien se encamó la modelo de moda, saber por qué pelea este artista con este otro, no. Esto, junto con promover la inoperancia intelectual nos entrega también violencia, un antivalor de gran importancia en nuestros tiempos.
I me detengo en este punto, el exceso de farándula y violencia frente a la escasez de programas culturales. Más que tocado está este tema, pero sin embargo las cosas siguen igual, y daré mi punto de vista al respecto. No es posible que en un medio tan importante como lo es la televisión, lo que hemos reiterado incesablemente, suceda que la prioridad comunicativa este casi exclusivamente ligada a la entretención y sus secuaces. I aquí es donde viene mi pregunta ¿Dónde están los programas dedicados al desarrollo intelectual?
Prácticamente no los hay. Están, claro que hay algunos casos,
pero no son lo suficientemente difundidos ni sus horarios los más adecuados.
I es que claro que debería haber mas espacio para el desarrollo por ejemplo de las artes, de la cultura, programas que promuevan la inquietud intelectual, que no conviertan al ser humano en un ser que solo recepciona sin ser capaz de analizar el contenido ni de condensarlo, hasta el momento lo único que se está logrando es eso, el empobrecimiento mental de los chilenos. En consecuencia la telebasura esta nutriendo permanentemente a una nación de contenidos bastante pobres, lo que hace que nos pongamos un poco tontos.
A partir de esto como la audiencia estará acostumbrada a recibir contenidos pobres y tontos, comenzará a demandar cada vez más esto lo que hace entrar en un círculo vicioso demasiado peligroso.
Esto se manifiesta claramente al analizar las situaciones sucedidas en programas con contenidos culturales, el saldo final es el escaso apoyo de parte de los teleespectadores prefiriendo la entretención antes que la información y/o formación opinión dentro de las funciones que nos entregan las diversas alternativas en pantalla.
Por eso, lo mejor es partir haciendo una televisión de calidad. ¿Qué significa “de calidad”? Un programa no tiene que ser “escolar” para ser de calidad para los más jóvenes y adultos. Una emisión es de calidad cuando hay calidad estética y se usan con eficiencia los recursos expresivos del lenguaje audiovisual. Una emisión es de calidad cuando sabe identificar la demanda de las audiencias en este caso. Una emisión tiene calidad cuando hay calidad formativa, es decir, cuando se priorizan valores y modelos constructivos. Una emisión es de calidad cuando promueve la curiosidad, cuando tiene capacidad para interesar a los niños (entre otros) por un tema, hasta suscitar su búsqueda y participación en torno a ese y otros temas de interés común. Una emisión es de calidad cuando incluye una dimensión multicultural, es decir cuando incorpora diferentes voces, cuando tiene capacidad para valorar a las minorías y contribuye a la construcción de una sociedad plural. Eso es calidad, claramente estamos a años luz de lograr algo así, pero moviéndose y con gran interés podemos lograrlo.



Diego Urbina.

1 comentario:

Javiera dijo...

yo quiero un programa de television que hable de los 70s y 80s todo el maldito dia :D